Encierrillo
Es el acto de conducir los toros la noche anterior por los pastores y sin corredores desde los corrales del Gas en la Rochapea hasta los corrales de Santo Domingo (antigua puerta de la Rochapea), de donde al día siguiente comenzara el encierro. El traslado se hace en riguroso silencio para no alterar la carrera de los toros.
Anteriormente en el siglo XIX, los toros pastaban en las afueras de la ciudad, en el Soto de Esquiroz. En las madrugadas del día del encierro, los toros eran trasladados al prado de San Roque situado en la zona de la Cuesta de la Reina, lo que hoy es entre el final del Parque de Antoniutti y los Juzgados (antiguo matadero). Este hecho es el que propicio el Encierrillo.
Por causas obvias de la expansión y crecimiento de la ciudad, a partir del año 1900 el Encierrillo se celebra tal y como lo conocemos hoy en día, desde los Corrales del Gas a los corrales de Santo Domingo.


Sobre las diez de la noche, agentes de la Policía Municipal, despejan el recorrido de transeúntes y disponiendo el dispositivo para la celebración del Encierrillo, los pastores se reparten por diferentes lugares del recorrido para atosigar a los toros y realizar la carrera en el menor tiempo posible. A toque de Clarín, es la señal de que todo está dispuesto y que se puede hacer el traslado de los toros. En antaño, se daban cinco toques, el primero en los corrales de Santo Domingo dando a conocer que están dispuestos, el segundo en el Puente de Curtidores trasladando a los corrales del Gas de que pueden soltar a los toros, el tercero sale de dichos corrales del Gas avisando que los toros están saliendo, el cuarto de nuevo desde el Puente de Curtidores avisando a Santo Domingo de que los toros están en carrera y el quinto en Santo Domingo dando aviso de que los toros están encerrados en los corrales. Este recorrido consta de 440 metros.